I International Conference on Team Sports, Pablo de Olavide, Sevilla

I International Conference on Team Sports, Pablo de Olavide, Sevilla

 

Este fin de semana ha tenido lugar en la Universidad Pablo de Olavide el 1er Congreso Internacional en Deportes de Equipo. Se trata de unas jornadas organizadas por el @masterdefutbol de la Universidad Pablo de Olavide, como parte de su programa de Máster, pero de acceso a cualquier persona interesada.

Básicamente el desarrollo de la misma ha consistido en 9 conferencias plenarias y 40 comunicaciones y póster, todos ellos de alta calidad, sobre todo, las conferencias plenarias, y es que los ponentes son parte del TOP del TOP a nivel mundial en cuanto a ciencia del fútbol se refiere. En concreto, hemos podido disfrutar de las palabras de Alberto Méndez Villanueva, Martin Buccheit y Franco Impellizzeri (para los que no los conozcan, los dos primeros son preparadores físicos y científicos del deporte en el Centro de Alto Rendimiento de Excelencia en Doha, Qatar, mientras en Franco Impellizzeri es uno de los principales científicos que trabajan para la FIFA, creador entre otros del programa de prevención de lesiones conocido como 11+).

En cuanto a las comunicaciones, se ha tratado de 27 ponencias en 13 póster, algunas de ellas (y para mí, la mayoría de gran calidad) las realizadas por los alumnos del Máster. Se han tratado muy diversos temas, los cuales podéis leer los resúmenes de las mismas descargando el libro de abstract en http://www.masterdefutbol.com/sites/all/themes/Pdfs/BookOfAbstractsICTS.pdf. En concreto, yo he tenido la oportunidad de hacer tanto una comunicación oral como un póster, sobre los cuales hablaré más adelante en mayor detalle.

Respecto a las conferencias plenarias de los 3 expertos, cada uno de ellos realizó 3, sobre las cuales iré una por una haciendo un breve resumen y aportando unos “tips” generales e interesantes sobre qué nos aportaron. Resumiré las mismas autor por autor.

Matin Buchheit: “High intensity interval training: shaping the puzzle- Entrenamiento interválico de alta intensidad: uniendo el puzzle.”

Apareció en la sala esa persona que últimamente cada vez que lees sobre fútbol junto a Méndez-Villanueva, se acompañan. Desde un primer momento creo que enganchó a los presentes con una interesante y dinámica exposición donde venía a decirnos que una vez que conocemos qué tipo de entrenamientos de alta intensidad tenemos, qué opciones para entrenar en este sentido, simplemente (Ja!) hay que coger las piezas del puzzle y juntarlas (qué fácil…).

Comenzó haciéndonos reflexionar sobre esas sesiones de fútbol que supuestamente no dedicamos al “trabajo de resistencia”, pero luego resulta que al monitorizarlas presentan perfiles de trabajo similares a las que sí pretendemos ésto. Nada más empezar, nos dio la primera clave: “las sesiones del principio de semana (o tras el partido) pueden estresar los sistemas del futbolistas, mientras que las del final de semana (o cerca del partido) no deberían provocar mucho estrés láctico o neuromuscular”. Aun así, nos advirtió de algo que cualquier persona que se dedique al fútbol, sea el nivel que sea, es consciente: “hay que ser conscientes de que hacer una sesión de alta intensidad mediante el uso de tareas específicas de fútbol puede acarrear el inconveniente de que hay futbolistas para los que realmente sea un estrés real y para otros no“. Pero antes de todo esto, realmente, antes de hacer un entrenamiento de alta intensidad, se debería conocer:

  • Necesidades del jugador: tanto individuales como sus demandas específicas en competición
  • Qué le falta al jugador durante la sesión técnico – táctica: conocer y saber qué volumen técnico táctico debería ocupar cada jugador en la semana y, si por cualquier razón, dicho volumen no se ha alcanzado en la sesión de entrenamiento, hacer un plus con él.
  • La tarea de alta intensidad debe estar en cohesión con lo que se planifica en la semana/mes.

Si tenemos todo ésto en cuenta…¿qué sentido tendría hacer el clásico trabajo de 4 series de 4′ minutos al 90-95% de la frecuencia cardíaca máxima (FCM a partir de ahora) para todos los futbolistas, y además, repetirlo semana tras semana en un periodo considerable de tiempo, por ejemplo, 8 semanas, como muestran las investigaciones? Para ésto, tenemos que saber que el entrenamiento de alta intensidad no muere ahí, y que también son parte de él:

  • Los intervalos cortos
  • El famoso repeated sprint
  • Los intervalos largos
  • Los sprints interválicos
  • Los juegos reducidos

Otro aspecto relevante dentro de cualquier tipo de entrenamiento es el control del mismo, así que Martín nos habló también de marcadores para medir alta intensidad:

  • Tiempo que pasas a intensidad de consumo máximo de oxígeno: en una sesión de alta intensidad habría que pasar al menos algunos minutos en intensidades cercanas del 90 – 95% del VO2máx. Quizás sea esa la clave, lo que hay que conseguir con estos entrenamientos, pero teniendo muy en cuenta lo que se comenta en los puntos siguientes.
  • Liberación de la energía glucolítica: este punto es importante, ya que podemos hacer dos sesiones teniendo el mismo tiempo acumulado a intensidad de VO2máx pero con una diferente acumulación láctica, con lo que los efectos fisiológicos del entrenamiento serán diferentes. Por ejemplo, el cómo afecte a las reservas de glucógeno va a ser distinto; hay que tener cuidado con ésto, ya que en sesiones cercanas a la competición no podemos caer en el error de realizar una sesión de alta intensidad que conlleve un alto impacto en las reservas de la principal fuente de energía en fútbol, los hidratos de carbono. Además, importante tener en cuenta que este tipo de impactos produce una mayor percepción subjetiva del esfuerzo, es decir, los jugadores perciben el esfuerzo como más duro, por lo que ya tenemos una herramienta para trabajar la fatiga mental con nuestros futbolistas. De esta forma…¿podríamos llegar a realizar entrenamientos de alta intensidad en sesiones cercanas al partido o no? Ahí lo dejo en el aire…
  • Nivel de impacto neuromuscular: el rendimiento neuromuscular afecta al rendimiento en alta intensidad, y consecuentemente, al tiempo que puede estar un sujeto a intensidad de VO2máx. Por ejemplo, cuando el rendimiento neuromuscular de los músculos del tren inferior está mermado, están cansados, o sea un cansancio transitorio que se ha inducido con las series anteriores, necesariamente no vamos a poder seguir demandando más esfuerzo a los sujetos ya que no van a poder seguir. Por esto principalmente es necesario conocer qué tipo de fatiga residual estamos generando en nuestros deportistas con los esfuerzos de alta intensidad demandados, para saber qué podemos hacer en sesiones posteriores con ellos o qué no debemos.

Por último, cerrar éste resumen comentando algo que quizás, es lo más importante de esta charla. Como sabéis, Martin Buchheit es el creador del test 30-15 IFT. Existen muchos test en el fútbol, más válidos o menos válidos (aunque en mi opinión, si el test te vale a ti en tu equipo para algo, es válido, digan lo que digan…no nos olvidemos de los componentes de motivación en el fútbol). Este test, más que medir la velocidad aeróbica máxima (VAM) del jugador, mide una velocidad algo superior a ésta. Aparece aquí un concepto interesante llamado “reserva anaeróbica”; este valor es la diferencia entre la velocidad máxima del deportista y su VAM y es muy importante en los ejercicios de alta intensidad por encima del 100% de la VAM. Y es que, un sujeto con 12 km/h de velocidad de reserva aneróbica, haciendo un ejercicio al 105% de la VAM, su esfuerzo no tendrá nada que ver con un sujeto que tiene 6 km/h.

Y como tip principal de esta conferencia quedarnos con:

Hay muchas formas de conseguir la misma intensidad de entrenamiento y los mismos efectos con diferentes tiempos de trabajo; bien modificando la intensidad del trabajo o de la recuperación, podremos conseguir los mismos efectos a nivel metabólico en menos tiempo, y no nos olvidemos del problema que suele haber en el fútbol con el tiempo disponible de entrenamiento. Sin embargo, no caer en el error de obviar que habrá momentos en la temporada en que interese acumular más volumen, pero aun así conseguir el mismo efecto metabólico, y momentos en que queramos conseguir dichos efectos en menos tiempo

 

Martin Buchheit: “Monitoring training status in team sports athletes: why do simple when we can do complicated? – Monitorización del nivel de entrenamiento en deportistas de equipo: por qué hacerlo fácil cuando  podemos hacerlo complicado?”

Muchas veces, la mayoría (o todos) de los preparadores físicos hemos dedicado tiempo a monitorizar nuestros entrenamientos, y muchas de esas veces, guardamos esos datos en excel y nos quedamos con: “este jugador ha saltado hoy menos que la semana pasada”…¿y? En este caso habremos, ¿qué conclusión sacamos?: ¿Está el sujeto peor entrenado que la semana pasada? ¿Está quizás más cansado? ¿Quizás ha dormido peor? Son muchos factores los que afectan al rendimiento, por lo que habría que tener cuidado cuando medimos, sobre todo si no sabemos para qué medimos realmente.

El rendimiento de un deportista va a estar determinado principalmente por dos factores: su nivel de fitness y el estado de fatiga. ¿Habría que monitorizar, en caso de que lo hagamos, ambos? La monitorización del entrenamiento supone muchas veces mucho tiempo de intervención ante un grupo de 25 sujetos, mucho costo y mucho tiempo de análisis de los datos. Esto no implica que no debamos hacerlo, si no buscar las alternativas correctas. De todas las características que pueda tener las pruebas a utilizar, deberíamos quedarnos con que se pueda medir en poco tiempo, que no produzcan fatiga, no sean invasivas y sean baratas; se reducen drásticamente las opciones si nos cerramos a esto, dejándonos como opciones los cuestionarios y la frecuencia cardíaca (FC).

Algunos ejemplos de los cuestionarios más interesantes que podemos usar son:

  • Hooper Scale (Medicine and Science in Sports and Exercise, 1994). Esta escala testa las siguientes variables: fatiga, calidad del sueño, dolor muscular general, niveles de estrés y humor. La puntuación final es la suma de todos, y sería interesante ver si la puntuación general ha variado, observar debido a qué variable se ha debido principalmente.
  • DALDA (Rushall en Journal of applied social phychologic, 1990): monitoriza el estado de bienestar y humor.

En cuanto a datos fisiológicos reales, es la FC la que nos lo puede dar. Dicha frecuencia cardíaca podremos monitorizarla en estas situaciones:

  • FC del ejercicio: una menor FC implica una menor carga relativa del ejercicio, es decir, que ante un mismo sujeto en dos ejercicios iguales realizados en momentos diferentes, el ejercicio que presente una menor FC supondrá que ha sido realizado en un mejor momento de forma del sujeto
  • FC de reposo: medida durante la noche o al despertar
  • Variabilidad de FC (VFC): La VFC representa la actividad del sistema parasimpático del sujeto, aportando datos de que a una mayor VFC, más “sano” o menor estrés tendrá el sujeto. Por tanto, una pequeña variación en la misma será una muestra de estrés en la persona, pudiéndose observar dicha variación con la cuantificación de la variación de la desviación estándar entre dos medias, observando que a mayor desviación estándar en la media, mejor. Es necesario saber cuándo medir también dicha variabilidad. Existen dos opciones: 6′ tras levantarse (lo que implica un pulsómetro en casa para cada jugador y que no se le olvide hacerlo) o con un test denominado 5′-5′ field test. En este test se trata de correr al 60% de la VAM (entre 9 y 12 km/h, todos los sujetos a la vez la misma velocidad) durante 5′ y luego descansar sentados otros 5′. De los datos obtenidos se medirán la media de la FC en el último minuto de los 5′ de carrera, la pendiente de vuelta a estado de reposo y la VFC en los 5′ de reposo. Dicho a groso modo, si la VFC va aumentando a lo largo del tiempo y no se estabiliza, el rendimiento del sujeto podría ir aumentando también, de tal forma que si llegamos a realizar una curva de VFC a lo largo del tiempo, lo que veríamos realmente sería la curva que se presenta en los textos cuando se explica el principio de supercompensación de la carga.

Como tip principal de éste resumen nos quedaremos con:

Usar la VFC puede ayudarnos a determinar qué intensidad debe realizar cada futbolista. Por ejemplo, si la VFC ha disminuido por la mañana antes de realizar la sesión, la intensidad que debería hacer ese sujeto, esté lo que esté programado, debería ser baja. Esto sin embargo, como se ha comentado y como se puede pensar, es complicado de hacer en el fútbol, aunque pueden existir determinados momentos en la temporada en que tengas la necesidad de disparar el rendimiento del equipo o de algún sujeto en particular, pudiendo ser éste ejemplo un buen caso para ello.

 

Martin Buchheit: “Manipulating enviromental factors during training: an ergogenic tool to boost training adaptations? – Manipulando los factores ambientales durante el entrenamiento: una ayuda ergogénica para disparar las adaptaciones al entrenamiento?”

En los últimos años se ha disparado la “moda” del entrenamiento en altura, haciéndose eco en muchos medios de comunicación y muchos deportes diferentes. En este resumen Martin nos explicó cómo se puede manejar el entrenamiento en altitud y el entrenamiento en situaciones de calor para disparar el rendimiento de forma aguda de un deportista, con ejemplos reales en fútbol.

En cuanto al entrenamiento en altura o en situaciones de hipoxia, existen muchas propuestas diferentes sobre las diferentes combinaciones que se pueden dar. Principalmente este tipo de intervención se basa en que al subir de altura la presión parcial de oxígeno en la sangre es menor, por lo que, y en líneas muy generales, “al cuerpo le cuesta más trabajo obtener oxígeno del medio, con lo que debe realizar una serie de adaptaciones para poder captar más oxígeno”. Éstas adaptaciones son las que luego, al volver a un estado de normoxia o al nivel del mar, nos llevaríamos con nosotros y nos ayudarían en la actividad deportiva. Dentro de las opciones de entrenar en altitud y dormir en altitud  tenemos:

  • Entrenar arriba y dormir arriba: esta opción presenta una serie de riesgo en tanto que, al entrenar en altitud, hay que bajar la intensidad del entrenamiento ya que la cantidad de oxígeno que el cuerpo puede captar del aire es menor, por lo que la intensidad del ejercicio, donde antes aguantaba el sujeto 10 minutos seguidos corriendo al 90% de la FCM, ahora los aguantaría al 85%. Ésto supone, aunque siga habiendo mejoras a nivel cardiorrespiratorio, un posible problema de desentrenamiento neuromuscular si se realiza de forma prolongada.
  • Entrenar arriba y dormir abajo: en este sentido se aprovecharían las ventajas de la hipoxia (entrenar en altitud) durmiendo en estas condiciones, pero dejando a un lado los problemas comentados en el punto anterior en cuanto a entrenar en hipoxia.
  • Dormir abajo y entrenar arriba: sería la peor opción, por lo comentado anteriormente.

Todas estas intervenciones han sido estudiadas en la literatura científica. Bonetti (2009) en un meta-análisis que realiza en la Sports Medicine, nos muestra cómo hay estudios que muestran una mejora en el rendimiento pero no en el VO2máx, lo que nos llevaría a pensar una mejora por economía de carrera. De este estudio básicamente nos quedamos con la conclusión de que hay que tener cuidado ya que, aunque la media del grupo mejore, hay sujetos que lo hacen, sujetos que no, e incluso sujetos que empeoran (el entrenamiento en altitud puede producir mal estar físico, incluso estando en estado de reposo, como mareos, catarros, calidad del sueño disminuye etc). Nos mostró un estudio de Mclean (2012) ,publicado en  la International Journal of Sport Physiology and Performance, donde la mitad de un equipo de fútbol australiano viajó 3 semanas a Sudamérica a entrenar y vivir a 2100 m de altura, mientras que la otra mitad del equipo se quedó en Australia (nivel del mar). Entre las diferencias encontradas, el grupo que entrenó y vivió en altitud mejoró en el % de hemoglobina (aunque, como se comentaba antes, hubo sujetos que mejoraron y otros que no), mientras que el grupo que quedó en Australia no mejoró. Además, en cuanto al rendimiento, el grupo que viajó tuvo una mejora más rápida que el otro.

La otra opción que nos comentaba Martín era el entrenamiento en calor. Para muchos entrenadores y deportistas, sobre todo en países cálidos sólo en algunas épocas del año, como puede ser España, sería impensable el entrenar a una hora donde haya 35º, pudiendo hacerlo a una donde haya 25º en el mismo día. Sin embargo, el entrenamiento en calor es mejor tolerado que el entrenamiento en altitud, y además permite entrenar a intensidades más altas que éste. Nos mostró muchos estudios que a nivel general nos comentaban que el entrenamiento en calor, en temperaturas desde 30º a 40º, producía un mayor efecto agudo sobre el rendimiento (duraba hasta 2-3 semanas cuando se dejaba de entrenar en calor y se volvía a situaciones más bajas) que entrenar a temperaturas más bajas. De éstas investigaciones se destacan para su consulta:

  • Hue (2005), en la International Journal of Sports Medicine
  • Lorenzo et al. (2010), en la Journal of Applied Phisiology
  • Buchheit (2011), en SJMSS
  • Nybo (2013), en Medicine and Science in Sports Exercise. De éste último y utilizándolo a modo de conclusión final comentar que fue un estudio realizado con un equipo de fútbol en la pretemporada de la Liga pasada, donde se investigaron los efectos combinados de entrenar en altitud y en calor. Como conclusiones, los efectos del entrenamiento en calor parece que no duraron al final del mes siguiente tras la intervención, deteriorándose poco a poco, pero mostrando un efecto agudo de mejora en las primeras semanas. Sin embargo, al producir una combinación con la hipoxia, los efectos sí duraron, al menos un mes después, que fue cuando realizó el último test.

Como tip principal de esta comunicación nos quedamos con:

El entrenamiento en calor puede llegar a producir unas mejoras similares que el entrenamiento en hipoxia, pero despareciendo los efectos a volver a situaciones habituales antes que en ésta última situación. Eso no quita utilizar el entrenamiento en calor no sea beneficioso, para disparar el rendimiento durante algún tiempo en algún momento determinado de la pretemporada, como podría ser, y así nos lo confirmaba el propio Martín, en el tramo final de competición.

Alberto Méndez-Villanueva: “La capacidad para repetir sprints: ¿La clave del rendimiento físico en fútbol?

Quizás hayan sido las conferencias de Alberto las que más dudas hayan podido esclarecer de una serie de tópicos que suelen rodear al fútbol. Principalmente se nos comentaba en esta ponencia si realmente es la capacidad de repetir sprints importante en el fútbol o no, el denominado RSA o Repeated Sprint Ability que tan “de moda” se ha puesto en los últimos años. Resulta que ha surgido una vertiente muy fuerte a cerca de la importancia de repetir sprints en un partido de fútbol, pero cuando nos paramos a analizar los datos, nos encontramos tanto con partidos como con posiciones en los que observamos que la media de repetir un sprint durante un partido es de 1 sprint cada 3 minutos, tiempo más que suficiente teniendo en cuenta las características del deporte para haber recuperado.

Se hizo una diferencia importante entre dos aspectos que determinan el RSE o Repeated Sprint Exercise de un sujeto: hablamos del RSA y del RSP o Repeated Sprint Performance. Es importante diferenciar algo, ya que, como se mostró en ejemplos reales, un sujeto puede tener una buena capacidad para repetir sprints o RSA, es decir, su índice de fatiga o la diferencia entre el primer sprint realizado y el último en un test de RSA es poca, pero puede tener no tan buen RSP, que no es ni más ni menos que el rendimiento puro del sprint, pudiéndose tomar la velocidad del sprint como rendimiento. De forma muy visual, nos expuso el ejemplo de un futbolista que perdía menos velocidad (Jugador A) y de uno que, tanto en el primer como último sprint (Jugador B), seguía haciendo más velocidad en sus sprints. ¿En este caso, qué futbolista es mejor, el que tenga mejor RSA o mejor RSP? Claramente, cualquier entrenador querría tener en su equipo al jugador B, ya que siempre llegaría antes al balón que el otro.

Como tip principal de esta comunicación:

Puede ser que haya posiciones en las que no se demande el tener que hacer sprints repetidos, pero existen posiciones de juego, y sobre todo, formas de jugar más que posiciones, que van a demandar a alguno de nuestros futbolistas un sprint largo y luego tener que seguir realizando alguna acción de alta intensidad. En estos momentos, y aunque no esté demostrado, estoy seguro de que  se produce una acumulación láctica muy importante; nuestro jugador en este caso deberá de tener capacidad para repetir sprints o acciones de alta intensidad, más que nada, porque está demostrado que el 83% de las acciones explosivas terminan en gol (Faude et al. 2012).

 

Alberto Méndez- Villanueva: “Valoración de la condición física en futbolistas: ¿Se evalúa para dar valor añadido o para confirmar evidencias?

Como se pudo observar, otro importante científico del deporte, así como preparador físico profesional, siguen en la línea de opinión que nos comentaba Buchheit en la charla de monitorización, y por tanto, evaluación. Antes de realizar cualquier tipo de test, es necesario realizarse una pregunta básica: ¿para qué?. Alberto nos daba nos importantes respuestas:

  • Para conocer los perfiles individuales de cada jugador y saber así sus puntos fuertes y débiles
  • Para estudiar la efectividad de un programa de entrenamiento

En esta ponencia Alberto nos intentó mostrar el peligro de utilizar algunos test famosos y muy estudiados en la literatura científica, como puede ser uno de ellos. El test YO-YO L1. Nos comentaba coma hay una serie de test, que dicen ser específicos al fútbol por el tipo de esfuerzo que se realiza durante el mismo, que son más válidos que otros, como puede ser un test en tapiz rodante para conseguir la VAM. El problema es que este tipo de test evalúan el rendimiento pero no una variable del mismo, así que una vez que tengamos el dato no nos proporciona información sobre porqué el futbolista ha realizado dicho rendimiento, es decir, no podemos saber si el futbolista ha mejorado o empeorado por actividad neuromuscular o metabólica, a groso modo. Es más, los estudios muestran que estos tipos de test intermitentes correlacionan con todo, por lo que se prueba lo que se comenta, no sabremos realmente sobre qué variable actuar. Nos expuso el caso de dos jugadores que realizaron el Test de la Universidad de Montreal (TUM; utilizado para evaluar la VAM) y el test 30-15 IFT (utlizado para evaluar la resistencia en esfuerzos intermitentes). Se observó claramente como ambos jugadores realizaban los mismos valores en el test 30-15 IFT, pero uno de ellos se paró mucho antes en el TUM, por lo que, de haber realizado el test 30-15 IFT, no debemos de quedarnos en la superficialidad de decir que ambos están de igual forma en fitness, si no habría que buscar sobre qué variable actuar con uno y con otro, para mejorar aún más ese resultado en el 30-15 IFT.

Incluso dentro de un mismo test, se pueden dar interpretaciones diferentes. En este sentido Alberto nos proponía utilizar ratios individualizados a la hora de hacer un test de 0 a 40 metros: es posible que dos sujetos realicen el mismo tiempo en el test, pero que uno realice algún parcial más lento que otro. Si comprobamos ésto, podremos diferenciar si el jugador requiere un entrenamiento más orientado hacia la aceleración o hacia la mejora de su velocidad pico.

Como tip principal de esta ponencia nos quedamos con:

La mayoría de los entrenadores saben qué jugador de su equipo hace más o menos intensidad que otro, tanto en un entrenamiento como en un partido; lo que no saben, es el porqué, y es en esta línea donde los preparadores físico debemos de aplicar la ciencia, no simplemente por decir “yo individualizo el trabajo por que hago test”, y luego me quedo con el número, con el resultado, sin hacer una evaluación profunda de porqué

 

Alberto Méndez – Villanueva: “Optimización de la preparación física en futbolistas a través de la monitorización de la carga de trabajo con sistemas de GPS”

En la línea que venía defendiendo durante todas las jornadas, Alberto nos volvió a poner en duda sobre el trabajo que realizamos en el día a día en los entrenamientos y partidos, en este caso con la ayuda de los GPS. En el fútbol actual existen muchos formas de trabajar, y como siempre decimos aquí, ninguna más valida que otra siempre que a ti en tu grupo te de resultado. Sin embargo, Alberto, al igual que muchos técnicos actuales (entre los que nos incluimos en esta página)  es de la opinión de no clasificar tareas específicas de fútbol dentro de un objetivo fisiológico, propio de las situaciones controladas y milimetradas en atletismo, por ejemplo.

Para los que alguna vez hemos tenido la suerte o tenemos la suerte de trabajar con GPS, esta charla fue algo de luz de realmente sacarle algo práctico y real, entendible por cualquier persona del cuerpo técnico, a los GPS. Defendió que el medir con un GPS, al igual que lo defendió con los test, por tener simplemente números, por decir que un futbolista ha recorrido en un partido 9 km, no es la línea de trabajo a seguir y sería caer en el error de matar nuestra propia profesión. Nos expuso dos ejemplos de cómo un mismo equipo, en dos partidos diferentes, con los mismos jugadores, en dos semanas consecutivas, realizaba un perfil de trabajo distinto en ambos partidos. Sin conocer el devenir de cada partido, sin un análisis técnico – táctico para conocer como fue cada partido, si cogemos un partido y otro cualquier persona podría haber dicho que, si en el primer partido un jugador recorrió 9 km y a la semana recorrió 7 km, el futbolista es que estaba cansado en el segundo partido, o que no se esforzó los suficiente. Nos olvidamos muchas veces de que el fútbol es un juego de estrategia, de táctica, no es atletismo, y simplemente lo que pudo pasar entre un partido y otro, es que en el segundo en el minuto 20 el equipo ya iba ganando 3 a 0.

Dicho ésto, Alberto nos expuso un ejemplo claro de cómo utilizar los GPS en los entrenamientos. El conocer las demandas que el sistema de juego de tu equipo requiere, con el uso de los GPS en este caso, es el punto de partida para cualquier programación. Una vez que sabemos qué requiere cada posición, qué necesitamos de cada jugador, “simplemente” (Ja!) hay que sobrecargar el sistema (el jugador) en las variables que creamos oportuno teniendo en cuenta lo que ese sujeto tiene que hacer en situación de competición. Éstas variables que ellos manejaban son:

  • Distancia total recorrida (tanto en metros totales como en m/min; es necesario expresar la distancia en m/min ya que luego al comparar con los entrenamientos es necesario, ya que el tiempo de entrenamiento y de cada tarea no va a ser como el del partido)
  • Distancia a alta intensidad (>14,5 km/h), en las mismas variables que antes
  • Distancia a sprint (>19.1 km/h), en las mismas variables
  • Nº de sprints por encima de 25 km/h (en número total de sprints y sprints/min
  • Velocidad pico y % con respecto a su velocidad máxima
  • Frecuencia cardíaca media relativa
  • Aceleraciones y deceleraciones

Una vez que conozco estas variables de la competición, en función de qué objetivo quiero trabajar en cada sesión, se trata de sobrecargas unas variables u otras. Por ejemplo, se expuso el caso donde se hizo una sesión de tres ejercicios (calentamiento, ejercicio táctico y carrera de alta intensidad de forma analítica). Al analizar la sesión, se observó como simplemente con los dos primeros ejercicios, el entrenamiento ya había sobrecargado la mayoría de las variables del partido que interesaban. Sin embargo, se realizó un tercer ejercicio, ya que en ese momento se creyó oportuno un mayor estrés o sobrecarga de ciertas variables.

En cuanto al tip principal que se propone:

El uso de la tecnología aplicada al fútbol es claramente una arma de doble filo. Como preparadores físicos, debemos realmente de ser útiles dentro del cuerpo técnico, y decir que un jugador tiene una velocidad máxima de 30 km/h, no aporta mucha utilidad. Es necesario emplear tiempo, paciencia, conocimiento y ganas a la creación de las tareas, de las sesiones de entrenamientos, buscar cómo utilizar los medios que disponemos para realmente poder (o al menos, intentar, ya que no siempre pasa por desgracia) mejorar el rendimiento de nuestros futbolistas.

 

Franco Impellizzeri: “11+ prevention program of FIFA – El programa de prevención de lesiones 11+ de la FIFA”

Franco Impellizzeri es investigador en el centro independiente de investigación de la FIFA conocido como F-MARC. Una de sus investigaciones más famosos ha sido el desarrollo de un programa de prevención de lesiones para fútbol amateur, con el principal objetivo de que sea una intervención fácil, barata y asequible en cualquier lugar del mundo.

El programa que nos presentó en este caso es la modificación del original “The eleven”, conociéndose dicha nueva versión como el “11+”. Podéis encontrar información detallada del mismo, de cómo ejecutarlo y de qué ejercicios se trata en http://f-marc.com/11plus/rfef/. Se trata de un calentamiento de una duración de 20′ donde se realizan tres partes principales: 8′ de carrera de activación con diferentes ejercicios, 10 minutos de ejercicios de fuerza, pliometría y equilibrio, y por último 2′ de ejercicios de velocidad de desplazamiento alta y moderada. No vamos a entrar en detalles del programa ya que se puede obtener la información en dicha página, así que se comentaran algunos puntos relevantes extraídos de la ponencia:

  • Ser conscientes de que se trata un programa diseñado para fútbol amateur; esto no quiere decir que no se pueda utilizar a otros niveles, pero hay que ser consecuentes con las mejoras que queramos consegui
  • Se ha comprobado como en los equipos amateur utilizados, el programa consiguió reducir entre un 20 y un 30% las lesiones, al utilizarlo en los entrenamientos.
  • La clave del programa no es el uso de los ejercicios en cuestión, si no el ajuste neuromuscular que se puede llegar a conseguir con el uso de los mismos. He aquí la importancia de tener que realizar los ejercicios siempre siendo conscientes de qué posición presenta en el espacio cada uno de los segmentos que intervienen en los mismos, premiando siempre la calidad antes que la cantidad.

Como tip principal de esta intervención:

Muchas veces no disponemos de tiempo suficiente en las sesiones de entrenamiento y tenemos que “buscar un hueco” donde sea para realizar ejercicios que nos produzcan múltiples beneficios. Desde amlfc.es creemos cada vez mas que es en los calentamientos donde debemos de localizar estos ejercicios, tal y como propone la FIFA con este programa de prevención de lesiones. Pero no debería quedarse ahí, creemos, y desde jóvenes, que es conveniente utilizar los calentamientos para realizar esos estímulos que con una actividad específica de fútbol parece que no podemos controlar en gran medida, como puede ser la prevención de lesiones, la adquisición de patrones de movimiento (coordinación), la agilidad e incluso el trabajo compensatorio.

 

Franco Impellizzeri: “Generic VS Specific training in soccer: Entrenamiento genérico VS entrenamiento específico en fútbol”

Quizás este sea uno de los temas más hablados dentro del mundo del entrenamiento en fútbol, al menos cuando hace algunos años la preparación física tomó un rumbo radical con respecto a la base de preparación de atletismo que presentaba, empezando a utilizarse situaciones específicas de juego para la mejora de la resistencia específica, entre otros.

A lo largo de toda la presentación, Franco nos expuso artículos donde se daban diversas pistas de intensidades de entrenamiento, como que el entrenar sobre el 85% de la FCM como intensidad de un ejercicio no tuvo efectos comparados con entrenar al 90%. Básicamente, como idea principal pudimos sacar de esta parte que el entrenar de forma genérica no presenta diferencias (en cuanto a mejoras condicionales) con respecto a entrenar de forma específica. Además, nos aclaró una duda que estaba en el ambiente: el entrenamiento de alta intensidad una vez a la semana puede llegar a mantener la resistencia específica en fútbol, al menos, durante 6 semanas, que fue lo que se utilizó en el estudio.

El tip principal de esta comunicación es:

Los tres ponentes, durante varias presentaciones, nos habían presentado trabajos reales de entrenamiento de la resistencia de forma analítica o general, es decir, corriendo sin más. No debemos cegarnos los preparadores físicos en dejar a un lado formas de entrenamiento por mucho que tengan muchos años. Habrá momentos de la temporada, de la sesión, de la semana, características de jugadores y de equipos diferentes, en que habrá que recurrir a situaciones con balón o a situaciones sin balón. El decir “yo entreno siempre con balón” o “no realizo carrera analítica ya que eso era de los años 80” no hace más que desprestigiar un trabajo que realmente puede ser útil (adaptado siempre a un contexto) y tirarnos piedras unos a otros en algo tan superficial como sería el uso del balón o no en el entrenamiento de fútbol. No deberíamos ni podemos caer en el error de desprestigiar nuestra profesión de esta forma, ni el trabajo de los compañeros, más aun cuando cada situación, como ocurre en el partido. es única.

 

Franco Impellizzeri: “Methodological issues on research in soccer: theory and practice – Aspectos metodológicos en la investigación en fútbol: teoría y práctica”

Puede que a muchos de los presentes en la sala les pareciera aburrida ésta última intervención de Franco. Más que aburrida, nosotros la clasificaríamos como necesaria.

La charla comenzó con una ligera idea de cómo han evolucionado los estudios en fútbol a lo largo de los años, comenzando allá por 1985 hasta la actualidad. Tal ha sido el incremento exponencial (y así se ve reflejado en la actualidad, cada vez hay un conocimiento más profundo, más tecnología, cada vez nos vemos más desbordados los preparadores físicos, se aumenta la competencia entre nosotros y tenemos que estar al día de ayer preparados, ya que el de hoy es tarde) que el 45% de dichos estudios se han realizado en los tres últimos años, siendo una cifra total de 7000 desde sus inicios. Pero no todo lo que está escrito, por mucho que esté escrito en la mejor revista del mundo, es bueno.

Franco nos enseño a diferenciar qué aspectos metodológicos debía de tener una investigación en ciencias del deportes (utilizando ejemplos de fútbol, es importante tirar las piedras al tejado de uno mismo para darse cuenta de la realidad). Nos enseñó como la FIFA les encargó una selección de los estudios que realmente podrían ser muy muy fiables de que lo que se contase fuera cierto y se repitiese, y tal es el desconcierto, que de los 7000 artículos sólo se quedaron con 29. No entremos en debate de que los investigadores en ciencias del deporte no hacemos bien el trabajo, ya que estamos seguro de que en muchas otras ciencias, incluso en medicina, pasa igual, si no seamos realistas de, ya que conocemos los errores de otros, no cometer los mismos.

Nos explicó desde los pasos a seguir en una investigación, hasta aspectos prácticos como “saber entender que hay muchos estudios que muestran mejoras en pretemporada, por lo que no se puede saber si la mejora es por el sistema de entrenamiento, por baja forma o por ambos”, pasando por cómo deben ser los diseños de los estudios (randomizados, control, doble ciego…). No creemos oportuno entrar en más detalles, pero sí os dejamos 3 referencias que se utilizaron, básicamente de donde se extrajo la información, para que las consultéis:

Y el último tip principal de esta entrada:

La falta de rigor científico que existe incluso en las publicaciones científica en algunos casos, nos enseña que antes que nada hay que ser rigurosos con nuestro trabajo del día a día. De igual forma que hay que tener cuidado con cómo interpretamos los datos publicados, hay que tener el mismo o más cuidado con los datos de nuestros entrenamientos. De lo que no hay duda es, de que si algo te funciona en tu grupo, esté demostrado o no, haya 20 publicaciones que lo rechacen o que lo apoyen, úsalo.

 

Conclusiones

“No es oro todo lo que reluce: no todo es como nuestros ojos lo aprencian”.

Creemos que ésta es la frase que mejor definen a las jornadas del I ICTS en la Universidad Pablo de Olavide. Ha sido un fin de semana intenso, con mucho aprendizaje, donde ha sido un placer poder gozar de la calidad de la información con los compañeros de estudio y de profesión. Esperamos que se vuelva a repetir este éxito ya que amlfc.es intentará estar de nuevo en la siguiente edición del que, esperamos, pues así lo creemos necesario, sea uno de los congresos de referencia internacional en Ciencias del Deporte.

Un abrazo.

Alejandro Muñoz.

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